lunes, 13 de octubre de 2014


SIN PERDÓN NO HAY PAZ SOSTENIBLE
En días pasados el presidente de la Fundación para la Reconciliación, padre Leonel Narváez, recibió a un periodista de un medio nacional que lo entrevistó acerca de la coyuntura nacional. Estas fueron algunas de sus respuestas:

1. ¿Cómo recibe usted la instalación del Congreso el pasado 20 de julio?

Se inaugura un período legislativo denominado “El Congreso de la paz”. Hemos oído los discursos de apertura de las bancadas del Senado y es evidente que el proceso de paz estimará promover y facilitar una cultura política de perdón entendida como un ejercicio de ascenso cultural.

2    ¿Este proceso de paz es un proceso exclusivo del Presidente Santos u otros también merecen crédito en ese posible camino? Una tradición democrática de base se ha sostenido en Colombia y por lo tanto la alternancia de la guerra y de la paz ha tenido como eje sin embargo, el juego democrático. Columna vertebral que siendo frágil, de todos modos ha logrado sostenerse en el tiempo. Sin embargo, todas ellas han aportado a la construcción de condiciones de posibilidad de un proceso de paz como el que hoy estamos ad portas de concluir. En mi galería de los pro-hombres de la paz en Colombia cabe la lista de los Presidentes de los últimos 56 años, todos a su manera han contribuido.  
3    Pero ¿cómo facilitar ese proceso de Reconciliación? Para que todos entendamos,  es elemental recordar la instrucción de uso que traen las cajitas de los pegantes: límpiense bien las partes antes de pegar. Estoy hablando de la necesidad de una voluntad política decidida para generar –desde las élites hasta las masas-  el  desarrollo de modelos teóricos y metodológicos en pedagogías de cultura de política de perdón y reconciliación. Veo al Congreso de la República, al Ministerio de Educación y en fin, a todos los organismos nacionales e internacionales concurriendo en una gran alianza para promover y consolidar esta cultura de perdón sin la cual no hay paz sostenible.
4    ¿Cuáles son brevemente los componentes de una Cultura Política de Perdón?
Es importante anticipar que el perdón no es olvido, tampoco negación de la justicia, menos es abrazarse con el ofensor. El perdón es el ejercicio de asepsia personal que impide  el posicionamiento malsano de  ese trío perverso de rabia-rencor-retaliación que asecha constantemente la memoria de una víctima. Perdón es transformar la memoria ingrata de una ofensa  y generar narrativas nuevas para realizar el salto evolucionario de la retaliación a la compasión y la bondad.

La reconciliación en cambio, es el arduo ejercicio comunicativo para recuperar con el ofensor los niveles de confianza que juzguemos necesarios.  Los expertos de nuestra Fundación para la Reconciliación constatan una y otra vez que puede haber perdón sin reconciliación y que la reconciliación sin perdón queda inestable y quebradiza.

   Muchos en Colombia sostienen que el perdón es un tema  religioso y por lo tanto un tema de la esfera privada... Como nunca hoy, ha habido tanta coincidencia explicita o no, en los grandes generadores de opinión publica en Colombia, sobre la necesidad y urgencia del perdón. En mi propia biografía de más de 15 años de perseverar en el esfuerzo de colocar el perdón en la esfera pública, hoy más que nunca, desde diferentes matices ideológicos  encuentro más aliados que opositores. Si la rabia, como dicen los expertos en salud pública, es uno de los vectores de riesgo de mayor contagio, el perdón es el  mejor reconstructor del tejido humano y social que disponemos. La fórmula del perdón contiene y conlleva los ingredientes de la verdad, la justicia transicional y restaurativa, la reparación, el pacto colectivo, la memoria y los principios de no repetición, fundamentales en todo proceso de reconciliación. El perdón es una virtud política. El perdón es un ejercicio de alta democracia pues quien no perdona excluye. El perdón a futuro será un derecho humano.
6    ¿Qué mensaje enviarle a los Colombianos para guiar el acompañamiento del proceso de paz? En el 1830, el Libertador Simón Bolívar en su última proclama  golpeado por la profunda tristeza de la división mezquina por los poderes en Colombia pronunció públicamente una frase poderosa: yo les perdono! 

Con profundo respeto a la memoria del Libertador, invito a todos los Colombianos y Colombianas a recuperar y fortalecer el profundo legado cristiano del perdón sin el cual nuestro capital espiritual – y cualquiera otro- pierden todo sentido.

2 comentarios:

  1. Buenas tardes, soy Docente de la universidad Luis Amigo de la regional Bogotá, estamos empezando una proyecto de investigación, sobre los temas de reconciliación y perdón, son muy interesantes los aportes del blog, no puede informar como hacer contacto directo con usted

    ResponderEliminar
  2. Buenas tardes, soy Docente de la universidad Luis Amigo de la regional Bogotá, estamos empezando una proyecto de investigación, sobre los temas de reconciliación y perdón, son muy interesantes los aportes del blog, no puede informar como hacer contacto directo con usted

    ResponderEliminar